Desde 2005, nuestra colaboración con Kitikmeot Cementation Mining Development (KCMD) en la mina de diamantes de Diavik ha sido un testimonio de la fuerza del trabajo en equipo, el ingenio y la dedicación en la minería subterránea.
En colaboración con Río Tinto, hemos superado los 100 kilómetros de trabajos de desarrollo, incluido el avance en declive y en galería, el muestreo de kimberlita a granel, la construcción de portales y la preparación integral del emplazamiento. Nuestros esfuerzos colectivos se han traducido en amplios programas de perforación de recubrimiento e inyección de lechada, junto con la introducción de enfoques mineros innovadores como el avance rápido y el soporte de hormigón proyectado. Las cuadrillas también han llevado a cabo importantes trabajos de rehabilitación para satisfacer las cambiantes exigencias de la explotación en las difíciles condiciones del Ártico canadiense.
Nos enorgullece enormemente el compromiso de nuestras tripulaciones con la seguridad, que recientemente se ha visto reflejado en cuatro años consecutivos sin incidentes con pérdida de tiempo. Igualmente importante es nuestra duradera relación con la Corporación Kitikmeot y las comunidades inuit a las que representa: una asociación basada en el respeto mutuo, el desarrollo de capacidades y la alineación con las prioridades impulsadas por la comunidad.
A medida que Diavik se acerca al final de su vida minera, reflexionamos con gratitud sobre el legado forjado por nuestra gente. La partida de nuestros equipos de desarrollo señala la conclusión de un capítulo importante, definido por los logros obtenidos gracias a la perseverancia, las relaciones basadas en la confianza y la búsqueda compartida de la excelencia. Nuestro equipo espera continuar la tradición de Diavik durante la fase final del proyecto.
Ha sido un honor cultivar y hacer crecer estas relaciones durante las dos últimas décadas. A KCMD, a Río Tinto y a todas las personas que han contribuido a este viaje, gracias por 20 años extraordinarios.